Un trayecto para situarse en medio de una comunidad: la experiencia del proyecto Santa Teresa

Francisco González Castro – Samuel Yupanqui Mora

La motivación que nos lleva a escribir este artículo, es compartir nuestra experiencia en el Proyecto Santa Teresa, ejecutado desde inicios de 2014. Queremos abrir el trayecto que hemos recorrido en este tiempo, con la intención de que otros puedan encontrar múltiples sentidos y sacar provecho de nuestros errores y logros. En función de este fin, nos referiremos a nuestra experiencia subjetiva con un estilo que —esperamos— facilite la lectura, intentando tomar distancia de una sistematización tradicional desde el ámbito académico. Para ello iremos intercalando texto, imagen y video, confiando en que el artículo sea más amigable al lector, incluyendo, además, un espacio —el de los videos— en el cual compartir con los miembros de la comunidad Santa Teresa.

A continuación, con el propósito de dar un orden y facilitar la comprensión de las etapas del proyecto, resaltaremos ciertos momentos e ideas que, consideramos, aportarán a entender de mejor forma y con mayor profundidad el trabajo que hemos realizado. Siguiendo en esa lógica, el trayecto que recorreremos está ordenado de la siguiente manera: 1) el origen del Proyecto Santa Teresa y su vinculación con la Asociación Cultural En Medio; 2) entrar en la Villa Santa Teresa; 3) revisar la metodología que utilizamos; 4) línea de tiempo del proyecto; 5) repasar el diagnóstico realizado y sus resultados; 6) presentación de la Mesa de Trabajo de Santa Teresa; 7) repasar la I y II Semana Social y Cultural de Santa Teresa como hitos, y 8) algunas reflexiones y conclusiones sobre el proyecto.

1. Proyecto Santa Teresa: su origen y su vinculación a la Asociación Cultural En Medio.

El Proyecto Santa Teresa emerge de una convergencia entre los intereses de la Asociación Cultural En Medio por encarnar sus objetivos en un escenario territorial concreto y aquellos de los dirigientes de la comunidad de la Villa Santa Teresa por empezar a activar la asociatividad y los espacios de encuentro entre vecinos. Para En Medio, el proyecto adquirió gran relevancia, siendo incluso denominado —en su momento— como el “proyecto ancla” de la organización.

La Asociación Cultural En Medio, a la cual pertenecemos, nace en el año 2013 por iniciativa de un grupo de personas procedentes de diversas disciplinas —artes, filosofía, psicología, trabajo social, historia y sociología, entre otras— cuyo elemento articulador era —y sigue siendo— el interés por realizar acciones desde en medio de la comunidad (y de las comunidades). Como asociación, reconocemos el estado actual de nuestro contexto e intentamos generar procesos de cambio desde un trabajo colectivo y horizontal. Este enfoque está claramente expresado en el manifiesto de la asociación:

“La Asociación Cultural En Medio tiene como objetivo la generación de espacios de identidad al interior de comunidades de diversa índole, con el fin de fortalecer la sociedad civil, como también de potenciar la organización social como estructura fundamental de la sociedad actual […] Así, el centro de nuestro trabajo está orientado a visualizar aquellas problemáticas, comprendiendo algunos de sus componentes y aspectos fundamentales. Desde ese lugar, en medio de la comunidad, buscamos levantar las preguntas necesarias, motivar la reflexión y generar las interacciones que permitan resignificar, anudar y volver a dar sentido a la organización, ayudando a sus miembros a liberar su propia capacidad creativa y constructiva”.

A partir del extracto es posible identificar los lineamientos que orientan el trabajo que realizamos los miembros de la asociación, cuyo eje central es actuar desde en medio de la comunidad. Si bien la organización aloja iniciativas ligadas al campo académico y artístico, este proyecto se plantea desde la lógica territorial, trabajando desde el interior de la comunidad de la Villa Santa Teresa, entablando desde ahí vínculos con otros campos, como el académico y el artístico.

Ahora bien, el origen de esta iniciativa se da a partir de las relaciones ya existentes entre Miguel Campora y yo (Francisco). Un día del segundo semestre de 2013, nos encontramos en la Escuela de Arte UC, donde él trabaja y yo estudié Licenciatura en Arte. Conversamos sobre lo que cada uno estaba haciendo, apareciendo el tema de la reciente conformación de la Asociación Cultural En Medio. Miguel, como dirigente social de Santa Teresa1, planteó que aquel era un terreno fértil para que realizaramos un trabajo como el que pretendíamos en la asociación, ya que en años anteriores se habían hecho actividades vinculando manifestaciones artísticas con la comunidad. Por ejemplo, estudiantes de la Escuela de Arte UC realizaron una exposición en una de la plazas de la villa y talleres, lo que tuvo una buena acogida y fue evaluado favorablemente por los vecinos. También se habían realizado diversas actividades culturales propias del ámbito vecinal. A partir de este diálogo, propuse a los socios de En Medio iniciar un trabajo en la Villa Santa Teresa; Miguel, por su parte, comenzó a allanar el camino para entrar a la comunidad.

Arriba: Miguel Campora / abajo: Samuel Yupanqui y Francisco González.

Inicialmente, los socios de En Medio se manifiestan entusiastas frente a la posibilidad de trabajar en la villa. Se concertó una visita al sector a la que llegó un número importante de socios, se recorrió el lugar y nos reunimos con Miguel y con la presidenta de uno de los condóminos de la primera etapa. A partir de ello, decidimos postular a un fondo para realizar un documental y talleres, pero la iniciativa no llegó a puerto y este primer impulso quedó en nada. Después de un tiempo, a inicios del 2014, conformamos el grupo que trabajaría de forma sistemática con los vecinos de la villa. Este equipo contó —además de nosotros dos— con tres artistas visuales, de los cuales solo Francisco Ayala continuó el año completo. Nuestra primera meta fue realizar un diagnóstico para comprender el espacio al que nos enfrentábamos. Antes de entrar a ello, describiremos brevemente a la Villa Santa Teresa.

2. Villa Santa Teresa

La Villa Santa Teresa fue fundada en 1993, para dar una solución habitacional a los damnificados del aluvión que afectó los sectores aledaños a la quebrada de Macul, en el sector precordillerano de la comuna de La Florida. Hoy, la villa está situada al costado del Parque Quebrada de Macul. Una particularidad de esta comunidad es que se construyó en tres etapas, las que constituyen la principal división territorial del sector, contando cada una con su respectiva Junta de Vecinos. En la primera etapa viven mayoritariamente los hijos de quienes eran propietarios al momento del aluvión; en la segunda, viven principalmente personas de otros sectores de la región Metropolitana y, además, personas afectadas por la catástrofe —del mismo sector— que por distintas razones no accedieron a la primera etapa; y en la tercera etapa, viven los padres, quienes eran propietarios cuando ocurrió el aluvión. Cabe mencionar que la primera y segunda etapa están compuestas en su mayoría por blocks de departamentos, mientras que la tercera etapa está compuesta por casas.

Plano donde se muestra la ubicación de la Villa Santa Teresa.

Plano de la Villa Santa Teresa con la división en las etapas.

El sector ha sido diagnosticado con altos índices de vulnerabilidad social, correspondiendo a una población de nivel socioeconómico medio-bajo. En cuanto a la cantidad de habitantes, según la estimación realizada en el año 2010 —por el programa "Quiero Mi Barrio"—, y sin considerar la tercera etapa, serían, aproximadamente, 5.500 habitantes. Los datos del Centro Comunitario de Salud Familiar (CECOF) de la villa, en el año 2011, indican que en las tres etapas viven aproximadamente 9.000 personas.

A continuación se muestra la villa en mayor detalle, a través de la mirada de Jaime, uno de sus vecinos.

3. La metodología utilizada

Desde el inicio de este proyecto nuestro fin ha sido posicionarnos en medio de la comunidad, pasar a ser un agente social más de la villa. La metodología particular de nuestra labor ha transitado por distintas etapas: conocer el lugar, ser identificados por la comunidad, realizar un trabajo en conjunto y, finalmente, ser reconocidos e integrados por la comunidad. Aquello ha estado acompañado de diversas discusiones al interior del equipo —aterrizando a la realidad de Santa Teresa problemas muchas veces de carácter teórico—, buscando aportar a la comunidad desde nuestras experticias, ligadas principalmente a la sociología, el arte y el trabajo comunitario.

El trabajo que hemos realizado en la comunidad, se basa fundamentalmente en el hacer. Sin embargo, este modo de hacer implica observar, ser sensibles y abiertos a la experiencia que la misma comunidad propone, así como también a las distintas desviaciones que puedan ir surgiendo en trayectos que inicialmente habíamos fijado; implica tener flexibilidad y capacidad de adaptación a las diversas circunstancias, dificultades o desafíos que emerjan. En este sentido, la estrategia inicial que planteamos era un trabajo mucho más estructurado desde nuestros intereses y lo que nosotros pensábamos era lo acertado, estructura que chocó con la realidad de la villa. Por otra parte, este quehacer se ha visto mediado por la percepción de la comunidad frente a nosotros, foráneos del sector, a partir de la cual en ocasiones se nos ha tildado de “entendidos” respecto de ciertas materias. Aquel aspecto ha debido ser cuidado en nuestra relación con los vecinos, ya que se corre el riesgo de generar una verticalización en el trabajo y el diálogo, o incluso de ser identificados con cierto rol o poder mesiánico, como si fuésemos capaces de solucionar sus problemas.

Lo anterior va acompañado de que, por nuestra parte, valoramos el conocimiento propio de los vecinos, quienes conocen más el territorio, las problemáticas y desafíos del sector. Pero, por sobre todo, valoramos el conocimiento, los conceptos y discusiones que surgen del ejercicio comunitario, del encuentro reflexivo entre vecinos que problematizan su realidad.

De este modo, lo primordial de nuestra metodología es conocer —en el hacer— a la comunidad, comprendiendo qué características la hacen constituirse como tal: cómo es el lugar donde viven, por qué están ubicados allí, cuál es su historia, con qué otros territorios se relacionan, etc. Llegar a tal cercanía es un trabajo de largo aliento, por lo cual pasaremos ahora a presentar un línea de tiempo de nuestra participación en Santa Teresa.

4. Línea de tiempo del Proyecto Santa Teresa

Para ilustrar la hoja de ruta que hemos seguido durante estos años, a continuación presentamos una línea de tiempo en la que se destacan los hitos más relevantes del transcurso del Proyecto Santa Teresa:

5.- El diagnóstico inicial

El primer paso que dimos al iniciar este proyecto, fue realizar un diagnóstico que nos permitiera conocer un poco más el contexto particular en el cual buscábamos insertarnos, para así no trabajar en base a los lugares comunes sobre los llamados sectores “vulnerables”. Además, en esta etapa intentamos identificar cuáles serían las posibles temáticas a trabajar según las inquietudes, intereses y motivaciones de los propios vecinos.

Básicamente, el diagnóstico consistió en realizar reuniones periódicas con distintos actores (como los presidentes de las Juntas de Vecinos de las tres etapas) y grupos de la comunidad (como el Club del Adulto Mayor) y, en paralelo, reunirnos como equipo para discutir las impresiones que nos dejaban los encuentros con los vecinos2.

Los resultados que obtuvimos en esta etapa, apuntaron a que las problemáticas del sector son variadas y de diferente índole. Muchas de ellas tienen que ver con el contexto de vulnerabilidad socioeconómica y el abandono por parte de las políticas públicas y los diferentes gobiernos. Asimismo también encontramos problemas ligados a la drogadicción, el alcoholismo, la delincuencia, una población de adultos mayores sumamente empobrecida, problemas en la calidad de servicios básicos como salud y transporte, hacinamiento, violencia contra la mujer, desconfianza entre los propios vecinos y, en muchos casos, un fuerte sentido de apatía por el entorno y la comunidad.

Sin embargo, este diagnóstico también nos permitió reconocer particularidades propias de esta comunidad —que la diferencian de otras poblaciones “vulnerables”—, entre las que encontramos:

a) El trauma producido por el aluvión del año 1993 —que afecta principalmente a los adultos mayores oriundos del sector—, marcando un hito en sus vidas y dando origen a la Villa Santa Teresa. Este hecho acarreó, además de la destrucción de viviendas, la pérdida de familiares de varios dirigentes y vecinos. También la posterior reubicación a la actual villa generó la separación de los padres y sus hijos en las diferentes etapas, con una disminución significativa de los terrenos asignados para vivienda, lo que para muchos significó un deterioro en su calidad de vida.

a) Asimismo, se identificó un contexto vecinal altamente politizado a nivel de dirigentes, los que si bien no necesariamente están inscritos en partidos políticos, mantienen vinculación con los representantes políticos locales: concejales, alcalde, diputados y senadores. Esto ha dividido a los dirigentes en relación a las vinculaciones políticas que entablan: la primera etapa tiene una mayor presencia de la derecha, en particular de la UDI (Unión Demócrata Independiente), lo que se refleja en el apoyo del alcalde en las actividades de este sector; en la segunda y tercera etapas, en tanto, hay una participación fuerte de la Nueva Mayoría, en particular por la presencia del Senador PS (Partido Socialista) Carlos Montes y de la Diputada PC (Partido Comunista) Camila Vallejo. Ambos sectores buscan expandir su influencia en el territorio, lo cual, si bien no desemboca directamente en conflictos, sí influye en la dificultad para generar espacios de diálogo y un trabajo cohesionado entre las tres etapas de la Villa Santa Teresa.

a) Al punto anterior podemos sumar que el grueso de la comunidad se caracteriza por ser poco propositiva y participativa, sin interés —a diferencia de los dirigentes— en la política partidista ni en otras formas de asociatividad. Aquello es entendido como una debilidad por parte de los dirigentes, ya que muchas de las iniciativas se ven frenadas por la falta de trabajo cooperativo, lo que, además, impediría el desarrollo de una labor sistemática que conlleve mejoras significativas en la comunidad.

a) Como un último aspecto, podemos agregar que, sumado a la presencia de los partidos políticos, Santa Teresa es un contexto sumamente intervenido por distintas iniciativas, organizaciones e instituciones, programas de gobierno y políticas tanto comunales como partidistas. Debido a su origen institucional, estas iniciativas tienen, en su mayoría, fuertes sesgos asistencialistas y, en consecuencia, no buscan integrar a la comunidad en la solución de los problemas.

6. Mesa de Trabajo de Santa Teresa

Luego del diagnóstico, el paso siguiente que dimos fue darlo a conocer a la comunidad y problematizarlo con ellos para encontrar los lineamientos de acción de nuestro trabajo. Sin embargo, ante una comunidad tan grande y —como ya mencionamos— poco propositiva y participativa ante iniciativas que los saquen de su rutina cotidiana, el diagnóstico y su proceso de devolución se realizó solamente con los dirigentes y algunos de los vecinos más activos de la villa. Esta instancia se dio en la Mesa de Trabajo de Santa Teresa y, desde ese momento, hemos tenido una participación activa en este espacio.

Reunión Mesa de Trabajo en julio de 2014.

La Mesa de Trabajo es una orgánica que se formó alrededor del año 2008, con la participación de diversas organizaciones y vecinos activos de la comunidad; en este sentido, un espectro importante de Santa Teresa está presente allí. La Mesa de Trabajo es una instancia abierta a la participación de todos los vecinos, representantes de agrupaciones de la villa y representantes de sectores políticos, en particular del actual senador Carlos Montes y de la diputada Camila Vallejos, así como también, de forma esporádica, representantes de diversas instituciones. Cabe mencionar que también hay orgánicas propias de la villa que no están representadas en la Mesa, como la Junta de Vecinos de la primera etapa, debido a su cercanía con la derecha política y la identificación de la Mesa con los sectores de izquierda.

Desde este espacio, se ha dado solución a diversos problemas de la comunidad, por medio de un trabajo conjunto y horizontal. A continuación, mostraremos a algunos de los participantes de la Mesa de Trabajo.

Luego de empezar a participar en la Mesa de Trabajo y de afianzar el vínculo con los dirigentes, analizamos la situación de la villa a partir del diagnóstico y, después de un largo proceso de diálogo, optamos por una estrategia diferente a la seguida inicialmente, demasiado estructurada. Esta consistió en tomar la inquietud de los dirigentes por hacer algo que marcara un hito en la villa, ya que por el aluvión y la construcción por etapas de la Villa Santa Teresa, no se contaba con una fecha de aniversario que sirviera para generar una identidad en la comunidad. Es así como nace la I Semana Social y Cultural de Santa Teresa, como una propuesta conjunta de la Mesa de Trabajo, la cual se realizaría en octubre del año 2014.

7. Semana Social y Cultural de Santa Teresa

Como mencionamos, la Semana Social y Cultural de Santa Teresa se propone desde la Mesa de Trabajo como un hito —el cual sería replicado en el año 2015 y pretende hacerse también en el 2016— para intentar generar una identidad colectiva en la comunidad. Además, es en torno a esta actividad que, en una primera instancia, enfocamos la mayor parte nuestra energía y de los recursos de En Medio.

Esta iniciativa contó con múltiples propósitos, tales como: incluir a jóvenes y niños, los cuales no fueron tratados en el diagnóstico inicial; generar vínculos y redes con los vecinos que nos permitieran —en un futuro próximo— conocer más a fondo los intereses de la comunidad y así detectar posibles líneas de acción; potenciar la riqueza cultural y simbólica del lugar, favoreciendo procesos de autorreconocimiento comunitario y territorial; generar espacios de encuentro y de diálogo entre los propios vecinos, y, finalmente, fortalecer la idea de comunidad y de unión en la Villa Santa Teresa, por sobre las divisiones internas que existen.

La idea de los vecinos fue que la actividad se concretara en torno al día 10 de octubre, fecha de Santa Teresa en el santoral católico, por lo que el año 2014 se realizó entre el 4 y 18 de ese mes. En la I Semana Social y Cultural de Santa Teresa se realizaron talleres artísticos, un cabildo vecinal y una exposición de arte.

Folleto con las actividades de la I Semana Social y Cultural de Santa Teresa.

De forma general y con una mirada retrospectiva, hubo aspectos tanto positivos como negativos en el desarrollo de esta actividad. Por una parte, el apoyo de los dirigentes fue poco constante, lo que acarreó, por ejemplo, que los lugares destinados para la realización de algunos talleres no estuvieran disponibles o que no se recibiera a los talleristas. Esto último conllevó que algunos de los participantes del proyecto se molestaran y suspendieran su participación. Además, la actividad de cierre no se pudo concretar por el cambio del lugar original a un terreno en conflicto, por la ausencia de los dirigentes sociales —que asistieron a una actividad del senador Carlos Montes— y por el clima.

A pesar de lo anterior, pensamos que el saldo final es positivo. En parte, por el hecho de construir algo que no se había realizado antes y porque, a pesar de que la concurrencia a los talleres no fue la óptima, en general hubo una asistencia que demostraba que se estaban haciendo cosas, pues hubo un uso constante de los espacios públicos. Consideramos que se logró llegar a segmentos que no habían podido ser captados idóneamente en la etapa de diagnóstico y valoramos que fue un proceso en parte autogestionado, siendo una primera experiencia de aprendizaje.

Actividades I Semana Social y Cultural de Santa Teresa.

En el año 2015 se realiza la II Semana Social y Cultural de Santa Teresa, lo que claramente nos ha permitido visualizar con mayor claridad nuestra labor en la villa, al poder comparar ambas experiencias. Ahora bien, una primera diferencia que aflora es que, en el 2015, cumplimos más de un año de participación en la Mesa de Trabajo, con altos y bajos, pero con una presencia mucho más constante; ello generó, creemos, un mayor apoyo y confianza por parte de los dirigentes.

Folleto con las actividades de la II Semana Social y Cultural de Santa Teresa.

Básicamente, la II Semana Social y Cultural de Santa Teresa consistió en una serie de talleres y en una gran actividad de cierre. El número de talleres fue menor al del año 2014, decisión tomada a partir de los aprendizajes adquiridos. Además, se realizó un mejor trabajo de redes que permitió contar con un mayor apoyo de las organizaciones locales, tales como el Club de Fútbol Diabladalba y El Comité de Allegados Nuevas Esperanza de Santa Teresa, quienes organizaron un campeonato de fútbol calle; el Telecentro3 de la villa apoyó el proceso de difusión y donó materiales para realizar los talleres; la Undécima Compañía de Bomberos realizó un taller de prevención de riesgos; el grupo folklórico Crisol fue parte del número de cierre con música y bailes folklóricos, y miembros de la Mesa de Trabajo realizaron un taller de primero auxilios. También se invitó a personas particulares a realizar talleres y a organizaciones como el colectivo de arte MICH, quienes realizaron un taller de fabricación de volantines. En cierto modo, esta segunda versión de la actividad fue completamente organizada por la Mesa de Trabajo, pues todos los integrantes trabajaron para que todo saliera bien.

Actividades II Semana Social y Cultural de Santa Teresa

Comparando la actividad del año 2015 con la del 2014, hay varias diferencias: en el 2015 hubo un trabajo mucho más orgánico y horizontal en la Mesa de Trabajo para la realización de las actividades; la segunda versión fue completamente autogestionada, lo que generó una mayor independencia respecto a decidir qué aportes recibir como Mesa de Trabajo, en contraste con 2014, cuando se recibieron aportes de Carlos Montes (lo que significó la inclusión de su logo en la difusión, mientras que en 2015 solo figuró la Mesa de Trabajo); la convocatoria a los talleres aumentó, sobre todo en la actividad de cierre, donde el número fue bastante mayor que en la primera versión; en 2015 fue posible cerrar y evaluar de forma sistemática y fraterna, lo que no ocurrió en 2014 cuando, por el cierre abrupto, no hubo una instancia de evaluación.

8. Conclusiones y reflexiones finales

Para terminar, queremos compartir una serie de reflexiones que se han desprendido del trayecto que ha seguido el trabajo en medio de la Villa Santa Teresa. El camino que hemos intentado seguir, comprende desde un inicio el entender a la comunidad como un fenómeno activo, donde confluyen y se interrelacionan diferentes procesos, tanto a nivel país como a nivel comunal y, por supuesto, a un nivel micro-social. En este sentido, reconocemos que estamos ante un panorama multidimensional, en el que resulta complejo poder dar cuenta de cada una de las capas que la componen y de todas sus relaciones. Por ello, pensamos que no hay una única forma de hablar, comprender y abordar su existencia; este camino, que hemos trazando durante el proyecto, no es más que una forma particular.

Como conclusiones de este artículo, nos gustaría abordar algunos elementos relativos a: la participación en el proceso social de la villa, más allá de lo meramente cultural; el carácter político de la Mesa de Trabajo y lo que esto ha implicado, y nuestra inserción en la orgánica de la Mesa de Trabajo.

En una primera instancia —y como parte transversal de nuestro trabajo—, ha existido un enfoque centrado en la cultura y las artes como medio para lograr ciertos fines, en función del cual nos ha interesado la visibilización y el cuestionamiento de las realidades que involucran a las personas y grupos de la villa. De esta forma, otorgamos una gran relevancia a la construcción de significados e imaginarios sobre la comunidad y sus componentes. Sin embargo, al sumergirnos en un espacio de la vida cotidiana de una comunidad específica —en este caso la Villa Santa Teresa—, lo que ha validado y legitimado nuestro trabajo ha sido principalmente el hacer en medio de la comunidad. Aquello acarrea una vinculación directa con la realidad, a través de una praxis que pone al servicio de la comunidad los conocimientos teóricos, el acervo de experiencias previas y las habilidades grupales y personales de nosotros, no solo para teorizar, sino para apuntar a la transformación social que se aloja en el trabajo político en la comunidad. Ello ha resultado en que nuestra labor inicial, centrada en al ámbito de la cultura y las artes, trascendiera y que, finalmente, nos involucráramos en la mayoría de los procesos sociales de la villa abordados por la Mesa de Trabajo.

Otro aspecto tiene que ver con el carácter político de la Mesa de Trabajo y la participación en ella de representantes de partidos políticos. A lo largo de estos años, asumiendo nuestro trabajo como el despliegue de una visión política desde nuestro quehacer, hemos buscado actuar de la manera más independiente posible, incluso operando más allá de los recursos del Estado. En este sentido, buscamos mantenernos consecuentes con nuestra visión, la cual implica comprendernos como sujetos capaces de producir cambios, con o sin recursos, actuando de forma autónoma y no bajo el alero de ciertos tipos de institucionalidad estatal o política, optando en la mayoría de los casos por la autogestión. Aquello ha entrado en conflicto con el carácter político partidista de la Mesa de Trabajo, la cual ha sido históricamente identificada con la izquierda y con la Concertación de Partidos por la Democracia (hoy Nueva Mayoría), con especial presencia de representantes del senador Carlos Montes (PS), en una menor medida, de la diputada Camila Vallejo (PC) y, de forma esporádica, de algún concejal o de sus respectivos representantes.

Esta participación ha sido un aspecto cuya complejidad, creemos, va más allá de su definición como algo negativo o positivo. Un costo claro que ha tenido la fuerte presencia institucional en la Mesa de Trabajo, es el encasillamiento que se da desde los vecinos u otras organizaciones locales hacia la Mesa como una instancia político-partidista, lo que merma las posibilidades de funcionar transversalmente. La presencia de estos agentes políticos dificulta el trabajo comunitario horizontal, produce resquemor entre quienes no comulgan con sus ideas políticas y fractura las posibilidades de generar consensos o encuentros. Donde podría haber un trabajo común y colectivo, se instaura un paternalismo y clientelismo de recursos mínimos que fomenta la división y tensión entre los dirigentes, arrogándose incluso créditos por el trabajo de la comunidad, situación que ocurrió en la II Semana Social y Cultural de Santa Teresa, donde la mera presencia del senador y de la diputada llevó a que los vecinos identificaran un trabajo de meses con su labor, obviando que todo había sido gestionado por vecinos.

La II Semana Social y Cultural de Santa Teresa tuvo respuesta de parte del municipio, pues el alcalde realizó, en la semana siguiente, una actividad en la primera etapa de la villa, desplegando recursos mucho mayores: instalación de juegos inflables para niños, payasos, animadores y un gran despliegue tecnológico.

Como otra cara de aquello, esta última situación permitió una reflexión entre los dirigentes, quienes se dieron cuenta de lo ocurrido, valorando aún más su trabajo y comprendiendo la pregnancia que tienen las autoridades, levantando una discusión crítica que cimenta las posibles respuestas de la Mesa frente los políticos en un año de elecciones, como este 2016.

Finalmente, un último aspecto con el cual quisiéramos cerrar esta exposición, tiene que ver con cómo, después de tres años, hemos llegado a estar completamente insertos en la Mesa de Trabajo de Santa Teresa. Hoy por hoy, podemos decir que somos parte de la Mesa y nuestras opiniones son valoradas y tomadas en cuenta como las de cualquier dirigente o miembro de la comunidad. Esto, creemos, está en estrecha relación con el hecho de que en nuestro trabajo no buscamos generar productos o hacer cosas por el mero hecho de hacerlas, replicando una lógica asistencialista, sino por el contrario, privilegiamos el vincularnos con la comunidad para hacer cosas que estén en conexión con su realidad. Este ha sido un proceso lento, que dentro del mismo equipo generó costos, tanto por la salida de miembros como por el gasto que implica el asistir semana tras semana a la comunidad, muchas veces, solo para estar. Sin embargo, aquello engendró la confianza necesaria —más aún, clave—, para trabajar en medio de la comunidad, siendo transparentes en nuestras intenciones y logrando, al ser parte de la Mesa, generar un trabajo horizontal y colectivo que, creemos, aún tiene frutos por entregar a lo largo de los años que siguen.

Notas:

1 Miguel participaba en ese entonces en la Mesa de Trabajo de Santa Teresa y en una organización que trabaja con los perros abandonados, esterilizando a las hembras para el control de la población canina. Anteriormente fue presidente de la Junta de Vecinos de la Tercera Etapa y apoyó campañas de distintos políticos, como Carlos Montes y Camila Vallejos.

2 El equipo antes mencionado, conformado a inicios del 2014 por nosotros dos y tres artistas, solo participó en la etapa de diagnóstico. Durante el resto de 2014, el equipo estuvo formado por nosotros y Francisco Ayala, y durante el 2015 se redujo a solo nosotros dos.

3 Los Telecentro se desprenden del programa Quiero Mi Barrio, y consisten en un espacio que busca equiparar el acceso a herramientas tecnológicas y digitales en poblaciones de escasos recursos económicos. Actualmente, dependen de la Fundación de la Familia, que es parte de la Dirección Sociocultural de La Moneda.


2017