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NICOLÁS RIED SOTO

Academia queer

Reflexiones en torno a la relación entre la teoría queer y la academia

Resumen: La analítica del poder de Foucault, permite rastrear un concepto de resistencia que se constituye en el bastión de lucha de los activismos post-feministas. La reapropiación de significantes y la relectura de los feminismos, nos permiten relocalizar ciertos espacios discursivos como parte de la lucha contra las formas del poder. La teoría queer, inscrita en la concepción crítica a la relación esencializante del género, promueve la producción de cultura subversiva como práctica de liberación, sin embargo: ¿cuáles son los límites de esa contra-producción?, ¿es la academia un espacio por apropiarse de la teoria queer?, ¿es contradictorio tratar académicamente lo queer, quedándole solo un espacio de performance-no-teórica? Esas cuestiones serán revisadas desde las posiciones teóricas de Judith Butler y Beatriz Preciado, desde una lectura wittgensteniana del problema.

Abstract: The analytic of Foucault’s power, allows the tracing of a concept of resistance that is the bastion of the struggle of the post-feminist activisms. The reappropriation of signifiers and rereading of feminism, allow us to relocate certain discursive spaces as part of the fight against forms of the power. Queer theory, registered in the critical conception of gender’s essentializing relations, promotes the production of subversive culture like a liberation practice, however: what are the limits of such counter-production?, is it the academy a contradiction in relation with queerness, having only a non-theoretical performance place there? These issues will be reviewed from the theoretical positions of Judith Butler and Beatriz Preciado, from a wittgenstenian reading of the problem.

Palabras clave: teoría \queer– feminismo – género – resistencia

Keywords: queer theory – feminism – gender – resistance

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Academia queer

Reflexiones en torno a la relación entre la teoría queer y la academia
NICOLÁS RIED SOTO
nicolasried@gmail.com

“Tanto la heterosexualidad como la homosexualidad dependen la una de la otra para existir, pero esta dependencia se basa en el repudio del deseo sobre el cual descansa cada identidad. La identidad de género y sexual es, entonces, una especie de melancolía” (Elizabeth Stuart).

Paradoja academia-queer

Uno de los problemas sobre el que Ludwig Wittgenstein reflexiona en sus Investigaciones filosóficases el del uso del lenguaje. El uso de las palabras dentro de un juego de lenguajedeterminado, no puede ser dicho, sino solo mostrado: no se puede enseñar a alguien un idioma solo con un diccionario, ya que los significados de las palabras nada dicen del modo de utilización de las mismas. Dirá Wittgenstein que “[l]a expresión juego de lenguajedebe poner de relieve aquí que hablarel lenguaje forma parte de una actividad o de una forma de vida” (39).

La distinción entre deciry mostrar, permite iluminar ciertas respuestas ante la paradoja que aquí se analizará: “cuanto más tienda a convertirse la teoría queeren una disciplina académica normativa, menos podrá plausiblemente pretenderse queer”. (Halperin, San Foucault135) Tal presentación de la paradoja existente entre academia(conjunto discursivo de saberes, medio institucionalizado de difusión de conocimiento formal) y queer theory, requiere entender a esta última como un mecanismo de resistenciay subversión de la normalización, en el marco de relaciones de poderbajo una concepción foucaultiana. En ese sentido, la teoría queeres una “identidad sin esencia” (Halperin, San Foucault83) una forma de haceren el mundo, un constante escape a la clasificación.

La pregunta a responder, por tanto, es: ¿tiene cabida la teoría queeren marcos académicos, es decir, de conocimientos formales institucionalizados? La academia, en este sentido, es parte del aparataje del poder descrito por Michel Foucault en La voluntad del saber(tal como también lo fue para parte del estructuralismo, encabezado por Louis Althusser), ya que se constituye como una institución de normalización discursiva, es decir regulación y producción del saber. Por eso, ¿puede una teoría que se pretende subversiva y dinámica, por esencia, someterse a prácticas discursivas normalizadoras?, o bien ¿es su lugar inherente la “marginalidad académica”, los discursos disruptores y el lugar de la eterna parodia?

Las cuestiones por la relación entre academia y teoría queernos permiten abordar ciertas constantes preguntas por lo queer: ¿cuáles son las prácticas subversivas?, ¿se puede hablar de prácticas subversivas fijas?, ¿existe una determinada ontología en la subversión? Finalmente, la pregunta por la relación expuesta requiere de ciertas traducciones y localizaciones, en el sentido de los tipos de academia existentes en la práctica local, como también la traducción de lo queera la forma de vida en Chile, o al menos latinoamericana.1



Decir lo queer

Lo queerpuede ser dicho, en sus márgenes. El decir de lo queersiempre es en su faceta de “teoría”, particularmente como una retrospectiva. En ningún caso lo queerconstituye una normatividad, pues es eso precisamente lo que erige como su crítica.

El término queer, en su faceta de “teoría queer”, debe comprenderse en el marco de la analítica del poder desarrollada por Foucault. En ella, “[e]l poder […] es el nombre que se presta a una situación estratégica compleja en una sociedad dada” (Foucault, Historia de la sexualidad89) la cual evita las concepciones objetivantes tradicionales del poder como un lugar que se obtiene o un estado que se mantiene.

El poder, para Foucault, no se muestra como un conjunto de prohibiciones y negaciones de conductas del sujeto, como sí hace la concepción tradicional del poder; al contrario, el poder es un hacer, un conducir conductas: una afirmación antes que una negación. Así, las relaciones de poder “[e]videntemente, prohíben y castigan, pero el objetivo esencial de estas formas de poder – y lo que sustenta su eficacia y solidez – era permitir, obligar a los individuos a multiplicar su eficacia, sus fuerzas, sus aptitudes, en resumen, todo lo que permitía utilizarlos en el aparato productivo de la sociedad […]” (Foucault, “Sexualidad y poder” 813). El poder solo opera ante las resistencias, si no hay resistencia no hay poder: no se puede establecer una relación de poder con un cuerpo inerte; tampoco la resistencia consiste en la negación de las prohibiciones y negaciones, ya que el poder no se remite a lo jurídico-normativo que restringe y limita las conductas. Al entenderse el poder como un hacer, las prácticas liberadoras no pasan por ser meras oposiciones ante la prohibición, sino que requieren de un contra-poder: formación de cultura, contra-productividad.

Así, el concepto de resistenciacobra importancia, ya que estas contra-culturas correlativas a las formas del poder son lo que adquiere el estatus de oposición y emancipación: no es la lectura liberal del poder, a la que le importa cómo evadir las prohibiciones y cómo, por lo tanto, “liberarse”; lo relevante aquí es cómo contra-producir cultura, cómo vivir de una manera no-normalizadora.

Siguiendo la lectura foucaultiana, Pierre Macherey dice “[…]  se puede decir que la norma ‘produce’ los elementos sobre los cuales ella obra al tiempo que elabora los procedimientos y los medios reales de esa acción, es decir que la norma determina la existencia de esos elementos por el hecho mismo de proponerse dominarla” (172). La teoría queer, como un mecanismo de desarticulación de la normatividad, no puede estatuirse como una norma.

En relación con la normatividad de la sexualidad, precisamente Foucault se refirió a la emancipación. En una entrevista hecha en 1982, Foucault entenderá la sexualidad como un proceso creador, “[n]o debemos simplemente defendernos, sino también afirmarnos no solo como identidad, sino también en tanto que fuerza creadora […] Debemos crearuna cultura”. (“Sexualidad y poder” 1048). Esta creación de cultura sexual, Foucault la ejemplifica en dos prácticas: el sadomasoquismo y el fist-fucking. Ambas como nuevas posibilidades de placer que no se habían explorado tradicionalmente como sexuales, al escaparse de las posibilidades clasificatorias de la heterosexualidad como posición sexual normal. El sadomasoquismo no requiere de una matriz heteronormativa operante, ya que los roles de sadista y masoquista son contingentes a la participación en la práctica, además de no ser necesario que sean participantes de distinto sexo ni tampoco que sea una relación estrictamente monogámica; el fist-fucking, aquella práctica sexual que consiste en la penetración anal utilizando un puño, tampoco requiere del funcionamiento de la matriz heterosexual (“todos tenemos un ano”) y las relaciones son dinámicas sin ser naturalizantes ni ontologizantes. El núcleo subversivo de estas prácticas está en que lo placentero no es un presupuesto localizado y normalizado en el cuerpo de los participantes de esa práctica: no existe una verdad del sexo en estas prácticas, se presenta un proceso de desexualización del placer.

La función del sadomasoquismo y del fist-fuckinges ejemplificadora de lo subversivo, pues pensar que efectivamente sonlas herramientas de liberación sería caer en la lógica que precisamente el autor critica: la naturalización de las identidades sexuales y de los mecanismos de resistencia. Sobre lo anterior, la búsqueda política está dirigida a las posiciones en las cuales no podemos ser clasificados, es decir, cuando el molde normal/anormal no puedeoperar sobre nosotros: escapar a lonormal sin caer en loanormal y escapar de loanormal sin caer en lonormal. Moverse entre las identidades, escapando a la Identidad.

Así, cuando Butler menciona al dragcomo una herramienta subversiva que nos permite verla performatividad del género, no está diciendo que todo el que realice una performancedragestá siendo emancipado (Cfr. Butler, “El género en disputa”; Butler, “Cuerpos que importan”; Zerilli 109–110); tampoco cuando Beatriz Preciado muestra ciertas “prácticas de inversión contrasexual” está diciendo que esos son los mecanismos de subversión de la identidad. Si se interpreta el S/M, eldrago la contrasexualidad (en Foucault, Butler y Preciado, respectivamente) como prácticas inherentemente subversivas, la implicancia necesaria es la esencialización de las posibilidades de libertad en un sistema de clasificación totalizante, como lo es el del género, o bien el de la academia. Las prácticas de resistencia deben ser imaginadas, no repetidas como dogmas.

Siguiendo nuevamente a Wittgenstein, “[…] imaginar un lenguaje significa imaginar una forma de vida”(31). Imaginar una práctica subversiva implica imaginar una nueva forma de vida. Loqueerno es una regla, es una crítica deontológica-performativa: aun conociendo el corpus teórico y las prácticas realizadas que caben dentro de la práctica cultural “queer” no podemos definir cuáles actos se excluyen normativamente, sino solo medirlos en sus efectos y delimitar un análisisex posten relación con la subversión, que en la propuesta aquí presentada consiste en la conformación de un lugar de inclasificación discursiva, es decir, un escape a la dicotomía normal-anormal.


Mostrar lo queer

La imaginación de lo subversivo es constante y dinámica, no puede mimetizarse con su objeto de crítica. Siguiendo a David Halperin: “Incluso definirqueer, pensamos ahora, es limitar su potencial, su poder mágico para marcar una nueva era del radicalismo sexual y las posibilidades de flujo del género” (“The normalization of Queer Theory” 339).

El términoqueeres un insulto resignificado. En su origen, el insultoqueerpuede ser entendido (en castellano) como “anormal”, “enfermo”, “marica”, “raro” o “puta”, en general las minorías raciales y étnicas, madres solteras, familias no tradicionales, los seropositivos y los enfermos de SIDA, los prisioneros, los toxicómanos, los indocumentados (Halperin,San Foucault12–13). La reapropiación del significante está dada por un uso político del mismo: ya no significando un conjunto de sujetos excluidos de determinadas prácticas sociales, sino un conjunto subversivo y reanimador de las prácticas discursivas tradicionales. En ese proceso, el significante “teoríaqueer” fue acuñado por Teresa de Lauretis, en la Universidad de California, en 1990 (Halperin, “The normalization of Queer Theory” 339). Así, cambió el paradigma de análisis de los estudios sobre lesbianas y gays, cambiando el motor de la disciplina como tal: ya no la situación de dominación que ejerce el hombre sobre la mujer en la relación patriarcal (feminismo), ni la relación de diferencia sexual entre heterosexualidad y homosexualidad (lesbian and gay studies). “La teoríaqueerfue un límite para una hipotética praxis-cognitiva no existente aún, pero cuya consumación era devotamente deseada” (Halperin, “The normalization of Queer Theory” 340).

La teoríaqueercomo método de análisis de las sexualidades alternativas que permiten estructurar contra-sexualidad, entendidas como formas de vida alternativas, no es una disciplina que se oponga directamente a la normatividad, sino a la relación normal/anormal. El espacio que está llamada a crear es el de la posibilidad de emancipación de dicha categoría, un espacio de inclasificación constante.

En ese sentido, la práctica local de la teoríaqueeren Chile no se ha circunscrito en la academia, o sea en instituciones universitarias de producción de la teoría. No ha habido centros o departamentos universitarios de teoríaqueer, siendo escasas las formas en que se puede encontrar como “contenido programático”, a modo de cursos introductorios o seminarios. Encontramos en cambio organizaciones que habitan los márgenes de lo universitario, encargadas de cultivar loqueer, destacando en este sentido a CUDS (Coordinadora Universitaria de Disidencia Sexual), para quienes la difusión de la teoríaqueeres uno de sus objetivos principales, ya que ello implica una posición política, performativamente.

Respecto de loqueerno basta la mera autodenominación, ya que es una postura política y una forma de vida esencialmente performática: la praxis la constituye, como teoría y como forma de vida. Podemos leer en la presentación de CUDS: “A partir de 2009, la CUDS cambió de nombre. De ‘Coordinadora Universitaria por la Diversidad Sexual’, pasó a llamarse ‘Coordinadora Universitaria por la Disidencia Sexual’, manteniéndose así la sigla original. El término diversidad alude a una semántica inocua y multiculturalista donde la diversidad es apenastolerada; por el contrario, el término disidencia denota un estado de cuestionamiento práctico y constante al sistema sexual imperante” (CUDS).

CUDS es un movimiento de ruptura discursiva, en el margen de lo universitario, pero con intervención en el mundo académico. La organización de foros, paneles, talleres y performances dan cuenta de un saber-cómo de lo queer, y no de un saber-qué, lo que es inútil en términos de práctica política. La utilidad de decir lo queer siempre es de referencia indirecta, como una historia de lo que se ha hecho en el marco de lo queer, pero jamás como prescripción o norma. Lo que nos permite reconocer en CUDS el concepto “disidente” es precisamente lo que nos permite reconocer en “lo queer” es la disociación existente entre en la relación SABER ⇔ PODER: el caso de la teoría queer es excepcional, ya que no es un conjunto de saberes constituidos por el corpus teórico de modo performativo, como es característico de los análisis políticos modernos en que el programa crítico es previo a la acción política; es, en cambio, una forma de hacer en el mundo en que saber y poder se presentan en el mismo acto: la distinción entre la teoría y la política no existe.

Nada hay de malo en presentar la teoría queer como un mecanismo de análisis para ser aprehendido como praxis política; el problema radica en comprender esa teoría como un dogma por cumplir. Siguiendo a David Halperin: “[…] nada en nuestro entorno nos ha preparado para el tipo de relación disciplinaria de la teoría queer, que no consiste en el trabajo con estudiantes para crear posibilidades de reflexión crítica que nunca antes habían existido, sino en el uso de nuestra autoridad para formar a los estudiantes en la teoría queer como si se tratara de cualquier otro campo de creación” (“The normalization of Queer Theory” 343). La teoría queer es un claro ejemplo de inclasificación en sí mismo: lo normal (la teoría) y lo anormal (la práctica política) se presentan como una falsa distinción que se ve rearticulada y superada por su propia síntesis.

La academia, en su estado actual, no permite el flujo de posiciones teóricas-políticas que fracturen su propia estructura, al contrario, el análisis que nos entrega Halperin es correcto en el sentido en que cuando mucho podemos reconocer en un o una estudiante el manejo de determinados autores, pero la actividad política del ciudadano se ve neutralizada por ese mismo hecho. La categorización misma, como enemiga, es la que opera con la academización de lo queer. Como historia del pensamiento político, la teoría queer puede ser un contenido programático, mas nada queer puede obtenerse de eso.

La teoría queer da cuenta de un determinado problema de la filosofía política contemporánea: ¿cuáles son los mecanismos de expropiación de la normatividad existente? Con Paco Vidarte, lo queer no nació en la universidad, precisamente porque no es un pensamiento universal ni universalizable; como teoría surgió de la práctica política: es una hija expósita de la praxis, un hijo bastardo de la academia.

1Por el significante “academia” no pretendo localizar, no pretendo dar cuenta de una maneraen particular de producción del saber, sino considerarla en su sentido más extenso y, por tanto, más impreciso. Sería ilusorio, en el sentido de este texto, pretender definirla academia, como una entidad reconocible y unitaria: esa es precisamente la crítica que pretendo encumbrar, en parte, al no dar cuenta de los bordes de la academia utilizada aquí.

Bibliografía

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CUDS. “Disidencia sexual.” Vimeo Jun. 2009. Web. 1 Nov. 2011. <http://vimeo.com/user1976971>

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---. “Sexualidad y poder”. Obras esenciales. Barcelona: Paidós, 2010. Print.

---. “Michel Foucault, una entrevista: sexo, poder y política de la identidad”. Obras esenciales. Madrid, España: Paidós, 2010. Print.

Halperin, David. San Foucault. Para una hagiografía gay. Buenos Aires: El cuenco de plata, 2007. Print.

--- “The normalization of Queer Theory”. Journal of Homosexuality45.2/3/4 (2003): 339-343. Print. Traducción propia.

Macherey, Pierre. “Sobre una historia natural de las normas”. Michel Foucault, filósofo. Barcelona: Gedisa, 1995. Print.

Preciado, Beatriz. Manifiesto contrasexual. Barcelona: Anagrama, 2011. Print.

Wittgenstein, Ludwig. Investigaciones filosóficas. D. F., México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2003. Print.

Zerilli, Linda. El feminismo y el abismo de la libertad. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2008. Print.

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