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NAOMI ORELLANA

Células de producción política y cultural

 

Resumen: Hablar de células, de grupos micropolíticos, es lo opuesto a la utopía del poder bloque, demasiado heroico, demasiado sospechoso. Es sacudirse la memoria histérica local del archimanoseado “pueblo unido” y toda su producción simbólica melancólica. Articular células de producción política, células de producción cultural, es pensar la política como una minúscula partícula capaz resonar y remover estructuras, aparentemente fijas, forzosamente naturalizadas, pero finalmente frágiles. Es la historia con minúscula, de aquellos que desde sus propias trincheras y con sus propias armas –más o menos eficaces– han sorteado o se han constituido por vez primera en el escenario político contemporáneo.

Abstract: To talk about 'cells' –micro-political groups– is the opposite of talking about a too heroic and suspicious block power utopia. It means to shake off the hysterical local memory of the well-worn 'Pueblo Unido' and all its melancholic symbolic production. It means to articulate political production cells, cultural production cells, and think politics as a microscopic particle that is able to resonate and remove apparently fixed structures that are forcefully naturalized, but ultimately fragile. It’s history, with a lower 'h', of those who, from their own trenches and with their own weapons, have constituted themselves in the contemporary political scene..

Palabras clave: Articular – micropolitica – resonancia – producción – escenario político

Keywords: Articulate – micro-political – resonate – production – political scene

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Células de producción política y cultural

NAOMI ORELLANA

nao.orellana@gmail.com // www.yasna.cl

 

Subjetividad y gestión

Vamos a partir de la idea de que lo político, a diferencia de Lapolítica, no se restringe a unas categorías o a unos espacios concebidos de antemano para su realización. De esta forma lo político no estaría condicionado a un tipo específico de acción, sino que a la posibilidad que se abre en constantes irrupciones. En este escenario, la gestión estaría puesta en relación con las posibilidades de lo político. Pensando en la posibilidad de la gestión, en cuanto comunicación, de convertirse en acción propiamente política. La gestión no sería sino una forma de la comunicación política. Y ya no lo que burdamente se conoce como marketing, sino una acción ligada a la producción capaz de desbordar sus propios límites significantes.

Al pensar la gestióncomo una forma de comunicación política, necesitamos un concepto de lo políticoque tenga una amplitud tal que nos permita circular por espacios y estéticas a partir de las cuales podamos acercarnos a una filosofía del sujeto y a una concepción política del cuerpo.

Michel Foucault en Nacimiento de la biopolíticacaracteriza al Homo œconomicuscomo a un empresario de sí mismo, como su propio capital, su propio productor, la fuente de sus ingresos. Estamos ante un movimiento constante de controles e incesantes despliegues de racionalidades normalizadoras. Es aquí donde nace la necesidad de un pensamiento radical puesto en acción, donde podamos ver la posibilidad de rastrear formas políticas que se desmarquen, en su constitución, de la racionalidad imperante.

Pensamos en la acción política radical anarquista, en el feminismo, en el posgénero, y en la música independiente como espacios, donde por constitución o, en este caso, desarticulación, se generan condiciones para una gestión política radical y para el despliegue de una estética política que resuene en una nueva posibilidad.

Hace un año atrás, en un contexto político adormecido, en el que se respiraba una desagradable sensación de resignación, decidí observar, más allá de la anécdota, a estos pequeños grupos políticos o artísticos, o ambas cosas, que ya conocía y me hacían sentido, y con los que de una u otra forma compartía afinidades. Podría decir que mi decisión fue, antes que todo, estética.

Comparto con Rancière su mirada sobre la estética: “(…) un régimen específico de identificación y de pensamiento de las artes: un modo de articulación entre maneras de hacer, formas de visibilidad de esas maneras de hacer y modos de pensabilidad de sus relaciones que implican una cierta idea de la efectividad del pensamiento” (Rancière 7).

Situar la problemática de la política en el espacio tiempo, ligándola irremediablemente a la experiencia, es hacer de la radicalidad una decisión cotidiana, diaria. Es evidenciar, en términos teóricos, los costos domésticos de hacer política, de producir artefactos culturales autogestionados. La apertura de espacios, la creación de “recortes” donde cabe el ejercicio de lo común, se delimita en el espacio y en el tiempo, por la voluntad individual, que luego se torna colectiva, de hacer esto y no otra cosa. De hacer política y no otra cosa. De producir, en el tiempo que tenemos, creaciones y aperturas.

En el Chile de la post dictadura, de la post transición y la post Concertación, es la vida privada devenida en acción política, la que nos abre una posibilidad de cambio, gestándose invisible y paralelamente a las políticas oficiales, a La política.

Es necesario desarmar las estrategias con las que estos grupos operan en relación con el entorno y analizar el modo en que sus discursos políticos se hacen presentes en la disputa por lo político a través de la gestión y sus producciones. Estos productos han sido confeccionados dada una articulación, un encuentro –más o menos feliz– entre lo que se dice y se piensa, entre lo que se hace y muestra.

Quienes componen las organizaciones que estudiaremos de alguna forma han decidido hacerse cargo y rebelarse ante la imposición de roles, identidades, clases: ante este supuesto “deber ser” construido gracias a decodificaciones involuntarias pero determinantes, que condicionan y conducen nuestras vidas hacia un futuro decidido por otros. Ante este “destino manifiesto” a algunos se les presenta la posibilidad, misteriosa, de actuar. Entendiendo la acción en su sentido político, como posibilidad de intervenir el mundo, transformarlo y transformarse.

Es la historia con minúscula, de aquellos que desde sus propias trincheras y con sus propias armas –más o menos eficaces– han sorteado o se han constituido por vez primera en el escenario político contemporáneo.

Hablar de células, de resonancia, es lo opuesto a la utopía del poder bloque, demasiado heroico, demasiado sospechoso. Sacudirse la memoria histérica local del archimanoseado “pueblo unido” y toda su producción simbólica melancólica. Articular células de producción política, células de producción cultural, es pensar la política como una minúscula partícula capaz resonar y remover estructuras, aparentemente fijas, forzosamente naturalizadas, pero finalmente frágiles.

Este texto es un pequeño retrato, una interpretación subjetiva, de la gestión de cuatro organizaciones: La Coordinadora Universitaria por la Disidencia Sexual (CUDS), el Movimiento Rebelde del Afuera, Mestizo y Michita Rex. Todas estas organizaciones se caracterizan por situarse fuera de las lógicas de las producciones culturales, un afuera respecto de los cánones de la ciudadanía y la cultura, pero a su vez “un adentro” de la misma política, lugar donde se incrusta e incomoda.



Los grupos, la célula

La Coordinadora Universitaria por la Disidencia Sexual, La  CUDS, hijos perdidos del PC, adoptados por la academia y la Teoría Queer, teoría nacida al alero del activismo y la academia, cuya irrupción significa un desmontaje de las identidades sexuales y de género, tensionándolas en cuanto construcción cultural, develando el conflicto político que existe detrás de la llamada “normalidad”. Hoy por hoy, exploran, reflexionan y se divierten, en torno a las posibilidad de crítica y desarticulación que les proporcionó esta teoría. No son gays, ni lesbianas, tampoco podemos estar seguros sin son mujeres u hombres. Alejados ya de lo Queer, hoy seducidos por el posfeminismo, la CUDS construye la disidencia al amparo de teorías posidentitarias de vanguardia. Sin dejar de ser lo que los ha llevado a mantenerse casi 10 años en el tiempo: un grupo de nerds.



Ilustración 1: CUDS. Intervención Fútbol Trans en la Universidad de Chile.





El segundo grupo, corresponde a unas feministas cuya radicalidad las ha llevado a constituirse “afuera”: el  Movimiento Rebelde del Afuera. Con Margarita Pisano a la cabeza, este grupo, conocido también como “Las Pisanistas”, decide marginarse del mundo, del sistema, del “patriarcado”, y desde la libertad de su intimidad generar su principal estrategia política: pensar y escribir. Escribir la historia de las mujeres, del feminismo, invisibilizada por la sociedad y la cultura masculinista, de la cual hay que dudarlo todo, desde la producción filosófica y académica, pasando por la construcción de la feminidad, hasta el lenguaje. Pues todo, absolutamente todo, esta intervenido por el patriarcado, el enemigo absoluto.

Esta postura radical tiene como antecedente la lucha política de Margarita Pisano, quien lideró cierto movimiento feminista en dictadura, organizando a las esposas de los desaparecidos, y fundando el albergue casa La Morada, la sede del feminismo, hoy llamado Corporación La Morada. Con la llegada de la democracia, y como sucedió con todo el movimiento contracultural en Chile, donde todo lo que no fue absorbido y entibiado, fue abandonado y condenado a morir lentamente. La figura de Margarita fue acallada y su lucha absorbida por las políticas de género concertacionistas, pues como nos recuerda Alejandra Castillo “luego de la heroica lucha de las mujeres contra la dictadura, el movimiento feminista terminará disolviéndose tras la conformación de organismos compensatorios como el SERNAM y la institucionalización de los estudios de género (que como sabemos es simplemente otra forma de decir “mujer”)” (Castillo 14-15).



Ilustración 2: Margarita Pisano





 Mestizo, nuestro tercer grupo, es un colectivo de diseñadores compuesto hasta el momento por dos personas Fabián Flores y Nicole, quienes además son pareja. Fabián y Nicole participan activamente asesorando a distintas organizaciones sociales, anarquistas y libertarias en lo que respecta a las estrategias de comunicación. Ellos lo llaman “trabajar el discurso en la visualidad”. Desde la red social Flickr exhiben sus trabajos, con el objetivo de aportar imágenes a todo quien las necesite, bajo la licencia de Creative Commons. Su misión sin embargo va mucho más allá de la asesoría en el diseño gráfico. Han asumido la responsabilidad de profesionalizar y apoyar en la gestión a los grupos que hoy en día se definen como anarquistas o libertarios, participando activamente en  La Sociedad de Resistencia Santiago, el periódico anarquista  El Surco, la Casa Volnitza, entre otros.

El uso de la plataforma Flickr y la licencia Creative Commonscomo estrategia, ha dado visibilidad y funcionalidad a un trabajo que crea un nexo estético entre este discurso, que también es el suyo, y el diseño profesional, que se desenmarca de la generalizada producción precaria en cuanto propuestas gráficas, característica de este tipo de agrupaciones.



Ilustración 3: Mestizo





 Michita Rexes un sello independiente compuesto por tres chicas que actualmente son parte de la escena de la música independiente local. De todos los grupos y de todas las producciones que analicé, es precisamente esta, la producción cultural artística, la que es absorbida con mayor rapidez por las industrias simbólicas. Constituirse al margen no es sencillo. Han debido asumir los costos y transar. Aunque resguardando dos cosas, liberar sus creaciones en Creative Commonsy mantener la absoluta libertad creativa. Esta no es una decisión menor cuando precisamente vuestro producto cabe dentro de una de las industrias más comerciales. Este simple gesto las desenmarca de los intereses no musicales del mercado de la música.

Daniela Saldías (Dadalú), Pamela Sepúlveda (Fakuta) y Danae Morales, son las fundadoras de este netlabel. Ellas tocan juntas desde hace unos diez años. Han abierto y mantenido un espacio desde el cual además instalan una parodia sutil hacia los estereotipos de lo femenino y su conformación en una realidad que exige una construcción unidimensional de la sujeto artista. Desde esta perspectiva son capaces de hacerse cargo de cuestionamientos que trascienden esta lógica puramente artística, merodeando lo político.



Ilustración 4: Portada del disco Al vuelo de Fakuta





Gracias a pequeños y bien pensados gestos, se corre la voz, se abren espacios y se instalan nuevos conceptos en estos espacios, que crean nuevos sentidos y otras formas de pensar. Estas nuevas formas de pensar, que a su vez incitan a actuar, contribuyen finalmente a consolidar estos espacios o a abrir otros. Cuando hablamos de “células de producción”, necesariamente nos referimos a la capacidad de generar iniciativas políticas organizadas en pequeños grupos cuyo quehacer genera un contrapunto dentro del gran grupo que lo enmarca.

Me interesa todo aquello que genere una “rasgadura” en el contexto. Esta es una mirada desde adentro. Estos grupos me constituyen, sus batallas son también las mías.

Al observar estos grupos, y sobre todo sus estrategias, queriendo encontrar subrepticiamente lecciones, pasos a seguir que pudiese compartir. Sabía también que no iba en busca de “casos de éxito”. Sino sobre todo en busca de azares, de luchas cotidianas, de errores, de fracasos y fragilidades que constituyen a la política y que a menudo nos gusta olvidar. Como si fueran fallas de la memoria exitista, estas partículas de lo político tensionan la planicie cultural.

Situarlos fuera de la contingencia fue útil en dos momentos. Primero, en el escenario apolítico, ambiguo, de hace un año atrás, y hoy al tener que enfrentarlos a un contexto politizado, radicalizado. La micropolítica no se puede estudiar en la contingencia, porque la micropolítica no trabaja con la contingencia. La que actúa solo en la contingencia limita demasiado con el oportunismo. Estos grupos son capaces de usar las tendencias, desobedecen y sospechan de la pureza. De la pureza anarquista, de la pureza feminista, de la pureza independiente.

Esto se da (el uso de las tendencias) dentro de los grupos que estudiamos en diferentes grados desde uno totalmente nulo, como es el caso de Las Pisanistas, hasta una sobreexplotación como es el caso de la CUDS. En las Pisanistas, existe una negación, un odio con la realidad y todo lo que ella produce. Esta aversión las inmoviliza en términos políticos, en términos estratégicos. Donde quiera que vayan está este enemigo omnipresente que es el patriarcado y sus signos bastan para ahuyentar a las feministas. Desde un punto de vista crítico, podemos hablar de cierta comodidad del “Afuera”. Una postura política presa de su propio concepto. Una radicalidad que supera los límites de la propia gestión.

La CUDS en cambio es una procesadora voraz de signos, que los devora y regurgita. Ellxs aprendieron a ser malas, a ser choras, añiñadas. Todo comenzó años atrás cuando descubrieron la fuerza devastadora que tiene la apropiación y posterior desarticulación de lo ofensivo. Bailar en la herida, incitar la rabia, adorar el fracaso. Sin miedo a constituirse monstruosas, inapropiables.

Para estos grupos el mayor triunfo no es realizar la revolución, sino constituirse, aparecer, comenzar a existir, irrumpir, tener nombre, voz y finalmente sobrevivir. Abrir canales de comunicación, de diálogo desde y hacia una subjetividad que evidencian esa raíz común entre política y estética. Es el ver y el pensar. El escuchar y entender. El hacer. Transmitiendo así su “microideología”. “Micro” solo en relación con el término “micropolítico”, ya que en sentido estricto lo que la compone es infinito, inabarcable y mutable.

Bibliografía

Castillo, Alejandra, Nudos feministas: política, filosofía, democracia. Santiago, Chile: Editorial Palinodia, 2011. 14-15. Print.

Foucault, Michel. Nacimiento de la biopolítica: curso en el Collège de France (1978-1979). Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2007. Print.

Rancière, Jacques. El reparto de lo sensible: estética y política. Santiago de Chile: LOM Ediciones, 2009. Print.

Richard, Nelly. La insubordinación de los signos: cambio político, transformaciones culturales y poéticas de la crisis. Santiago de Chile: Editorial Cuarto Propio, 1994. Print.

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